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Qigong Corazón, la serie del fuego

Empieza el verano y los calores estivales. Es el momento de plenitud del Yang. El corazón vibra en su máxima intensidad. La gente sale, se destapa, busca la fiesta, las vacaciones, el enamoramiento, cualquier actividad que aporte ilusión y entusiasmo será bienvenida, puesto que el corazón necesita alimentarse de nuevas sensaciones que harán movilizar las energías estancadas. Lo viejo queda muy atrás y lo nuevo está enfrente de nosotros, sólo hay que lanzarse a la aventura.
El corazón vibra con el calor, pero hay que ir con cuidado que el fuego no sea demasiado intenso. Hay que entusiasmarse, soñar y volar, pero con los pies en el suelo. Si no, corremos el riesgo de perdernos en proyectos insólitos, en aventuras (¿amorosas?) que pueden llegar a desestabilizarnos. Y es que el fuego hace que la mente pierda el control, que los pensamientos se inflamen y que se tomen decisiones sin sopesar demasiado los pros y contras (la moto nueva, el auto descapotable, el yate, el amor de verano). ¿Quien no ha comprado en verano algo completamente inútil (aunque en invierno también pasa) pensando "lo necesito y lo haré servir mucho", y al cabo de dos meses está guardado en el fondo del armario? (el yate no cabe), pues esto es una decisión tomada con el fuego del corazón, como se dice vulgarmente "en caliente", porque sabemos que si lo pensamos tranquilamente no lo vamos a comprar.

En verano hay que equilibrar el exceso de calor que puede perjudicar al corazón "inflamandolo", y eso lo hacemos mediante el enfriamiento: los helados, el aire condicionado, los baños en la playa, los refrescos. Aunque lo hagamos de manera inconsciente, nuestro instinto siempre nos llevará al equilibrio. Es nuestra naturaleza, y la del universo, siempre se tiende al equilibrio.

Te presento unos ejercicios de Qigong (Chikung), grabados en el campo que equilibran el Qi, la energía emocional del corazón, para que puedas practicarlos en casa (o en el yate, si ya lo compraste), en esas horas en que el calor de la calle es todavía demasiado asfixiante. Aunque no sepas como mover la energía no importa, sólo centrate en los movimientos. Y si quieres saber algo más acerca de las emociones puedes buscar en las librerías el libro: "Qigong para regular órganos y emociones", seguro que encuentras algo interesante.



Salud y abundancia! 


Qigong: aspectos emocionales del Qi hepático.


Una persona con la energía hepática equilibrada tendrá un caracter tranquilo, apacible, amable, paciente, generoso. Tendrá una gran capacidad para proyectar sus objetivos y energía para llevarlos a término. Será expresivo, creativo, con capacidad de decisión y empuje.

Pero cuando esta energía se desequilibra la persona puede volverse intolerante, impaciente, frustrada, reprimida, agresiva. Su creatividad se transforará en rigidez, tanto mental como física. Sus músculos y tendones pueden endurecerse y provocar contracturas dolorosas.


El hígado ayuda a la mente a administrar las emociones y también protege al corazón cuando estas son excesivas o demasiado intensas, desviando las consecuencias al cuerpo en forma de somatización. Esto quiere decir que, si después de un enfado sufres una diarrea es que el hígado ha actuado de forma correcta, reequilibrando energéticamente el organismo y por lo tanto, protegiendo tu salud. Si después de un enfado importante no hay ninguna reacción fisiológica puedes empezar a pensar que tu hígado está colapsado y necesita ayuda (podrías empezar por dejar de enfadarte).
También las emociones reprimidas pueden dañar al hígado, de hecho son las que más lo dañan, sobre todo su emoción asociada, que es la ira y todas sus variantes (rabia, agresivdad, frustración, etc.)

Es fácil comprobar las alteraciones orgánicas que produce la ira: sólo tenemos que enfadarnos. Cuando esto ocurre el hígado se congestiona, produciéndose un exceso de calor que en seguida bloquea el diafragma, dificultando la respiración, que se vuelve forzada. El diafragma actúa como un fuelle, impulsando el calor hacia arriba, recalentando el pecho e inflamando literalmente al corazón. La tendencia natural del calor es subir, por lo tanto todo el calor generado sube a la cabeza, enrojeciendo las mejillas e inyectando los ojos en sangre y después alterando al cerebro, de manera que perdemos la claridad mental y ya no razonamos de una forma coherente. En este momento es cuando existe el peligro de hacer cosas de las que luego podemos arrepentirnos, puesto que es toda esta inflamación la que nos empuja a la tormenta.

Extraido del libro "Qigong para regular órganos y emociones".

Hígado, función energética


La función energética del hígado es de difusión, esto significa que se encarga de que el Qi se distribuya de manera paulatina y con fluidez a todo el organismo a través de la sangre y los meridianos.
Cuando la función energética hepática se ve alterada (la emoción que lo altera es la ira, ya sea manifestada o reprimida, y todas sus variantes), provoca desequilibrios en el sistema, haciendo que su energía se debilite, se estanque, o bien, debido a un arrebato colérico, ascienda a la cabeza.


Es fácil comprobar las alteraciones orgánicas que produce la ira: sólo tenemos que enfadarnos. Cuando esto ocurre el hígado se congestiona, produciéndose un exceso de calor que en seguida bloquea el diafragma, dificultando la respiración, que se vuelve consciente y forzada. El diafragma actúa como un fuelle, impulsando el calor hacia arriba, recalentando el pecho e inflamando literalmente al corazón. La tendencia natural del calor es subir, por lo tanto todo el calor generado sube a la cabeza, enrojeciendo las mejillas e inyectando los ojos en sangre y después alterando al cerebro, de manera que perdemos la claridad mental y ya no razonamos de una forma coherente. En este momento es cuando existe el peligro de hacer cosas de las que luego podemos arrepentirnos, puesto que es toda esta inflamación la que nos empuja a la tormenta.


Este desequilibrio lo podemos regular con ejercicios de Qigong (la serie de la madera podría ser un ejemplo). El objetivo de los ejercicios es descender la energía ascendente dañina, desbloquear la emoción estancada en el hígado junto con el estancamiento energético y promover de nuevo la función de difusión.

Hígado, función fisiologica.


Regula la circulación y distribución energética y la sanguínea en el cuerpo, dándoles fluidez. Si el hígado se altera se producen estancamientos energéticos y sanguíneos, causando trastornos en la digestión, la menstruación y la circulación venosa.

Gobierna los músculos y tendones,

cuando hay una buena armonía hepático-biliar la musculatura está tonificada. Por el contrario, si existe una alteración, la musculatura estará tensa (sobre todo en la parte alta de la espalda, nuca y mandíbulas) y se pueden padecer espasmos y calambres.

Se refleja en los ojos y las uñas.

El hígado en desequilibrio puede alterar la visión: fatiga ocular, visión borrosa, ojos enrojecidos, dolor, sequedad. Si la energía del hígado esta desequilibrada, las uñas pueden ser quebradizas, pálidas y sin brillo.


Trastornos más comunes

Por bloqueo o exceso la energía hepática: tensiones y contracturas musculares, jaquecas, alergias, trastornos oculares, hipertensión, trastornos digestivos, vértigo, eccemas, hemorroides, taquicardia, etc.

Por debilidad de la energía hepática: crispación muscular, fatiga, hipotensión, agorafobia, claustrofobia, hipotensión, temblor, varices, hemorroides, etc.


Qigong Hígado, la serie de la madera.

Llega la primavera y con ella la energía del hígado toma el relevo a los riñones y su recogimiento invernal. Empieza el tiempo de la expansión, del crecimiento. Los árboles y plantas empezarán a florecer y a embellecer el paisaje. Nuestro ánimo también mejorará. Los problemas derivados de la humedad y el frío del invierno darán paso a una sensación de agradable mejoría. El hígado toma el mando y empieza a dirigir, como general que es, el proceso de distribución de sangre y energía. Empieza el movimiento y la generación.
Sin embargo, si hay algún desequilibrio a nivel hepático la primavera traerá consigo una serie de trastornos (como pueden ser determinadas alergias, erupciones cutáneas, depresiones, etc.). El proceso de desequilibrio fisiológico en el hígado suele ser largo antes de que se manifieste físicamente como un trastorno o enfermedad y suele empezar siempre por temas emocionales (a no ser que haya un factor genético), relacionados con la ira, expresada o reprimida y todas sus variantes (rabia, rencor, frustración, etc.).
La ira hace que la energía hepática se debilite, se estanque, o bien ascienda hacia la cabeza provocando arrebatos coléricos que pueden llegar a poner en peligro la salud. Esto se puede ver en aquellas personas que, por ejemplo, después de una irritación les sale un hematoma en el ojo, un eccema en la piel, tienen una diarrea, o en casos graves un gran enfado que dure un tiempo prolongado, puede llegar a provocar una apoplejía o un ataque cardíaco. 

En el capítudo dedicado al hígado del libro "Qigong para regular órganos y emociones", están descritos unos ejercicios cuyo propósito principal es restablecer la función fisiológica y el equilibrio energético hepatico.
En estos primeros días de primavera he grabado en la naturaleza una actualización de los ejercicios. Hay algún movimiento nuevo, con respecto a la serie anterior, y también he variado un poco el orden para hacerlo más armónico y fluido. Recuerda que lo más importante en el chikung terapeutico es la integración de los tres componentes: movimiento correcto, respiración adecuada, visualización energética. Si estos componentes están perfectamente compenetrados entre sí, potenciarán en gran medida la respuesta energética.
Espero disculpes la calidad de las imágenes y la indumentaria montañesa.


La serie de la madera


Qigong: La personalidad agua

RASGOS FÍSICOS

Una persona dominada por el elemento agua tendrá, en general, un cuerpo compacto y flexible, aunque con tendencias a los edemas, sobre todo en manos, cara, tobillos y pies. Los huesos desarrollados y a veces prominentes. Los hombros son estrechos y sus caderas anchas. En algunos casos la piel de su cuerpo puede ser blanda y elástica, como si por debajo estuviera recubierta de una capa gelatinosa. Las facciones de su cara son anguladas, ojos hundidos, el color del rostro con tendencia al castaño oscuro, muy marcado alrededor de los ojos (rasgos arabescos). Manos proporcionadas, con dedos engrosados en las uniones de las falanges y la piel oscurecida en los pliegues. Las uñas pueden estar curvadas hacia las yemas.




RASGOS DE CARÁCTER

En equilibrio: franqueza, adaptabilidad, determinación, sensibilidad, voluntad, modestia, humildad, auto confianza.

-Suele ser autosuficiente y se las arregla bien sola, esto es debido a su carácter solitario y reservado.

-Uno de sus objetivos principales es buscar lo que para ella será su verdad y de esa forma darle un sentido a su existencia.

-Su dificultad unida a una falta de práctica para la comunicación fluida le hace parecer distante y falsamente orgullosa.

-Su mente es profunda y analítica. No se fía de las apariencias y siempre intenta ver el fondo de las cosas o de las personas.

-Es muy observadora. En un entorno desconocido escudriña y analiza las posibilidades y solo empieza a relacionarse cuando se siente segura.

-Está capacitada para el estudio filosófico o la investigación. Puede ser profundamente religiosa, pero no se deja llevar por idealismos.

Texto extraído del libro:
 "Qigong para regular órganos y emociones"
de ediciones Tao.